2026-09-17
Biólogos descubrieron en el gusano marino Schizocardium californicum una reestructuración celular inusualmente amplia durante la transformación de larva a adulto. El análisis mostró que muchas células no mueren ni mantienen su especialización previa, sino que cambian su programa de trabajo para adquirir las propiedades de las células de un organismo adulto. Este mecanismo no se consideraba una parte común del desarrollo en animales con simetría bilateral.
Los científicos analizaron 87.021 células en cinco etapas de vida del gusano mediante la secuenciación de ARN de células individuales. El resultado fue un atlas celular con 56 grupos organizados en 12 clases principales, incluyendo células nerviosas, musculares, inmunitarias, epiteliales y digestivas.
Lo más sorprendente fue la comparación entre las etapas. En algunos casos, las células nerviosas de la larva se parecían más a otras células de la misma larva (como las del intestino) que a las células nerviosas del gusano joven. Esto indica que, durante la metamorfosis, no cambian solo unos pocos genes, sino gran parte del programa de trabajo de la célula.
Las células musculares y otras de la mesodermo se comportaron de forma distinta, manteniendo un perfil molecular relativamente estable. Por lo tanto, la metamorfosis de este gusano no es un reemplazo total de células, sino una combinación de procesos: algunas células mantienen su especialidad, otras desaparecen y otras adquieren un nuevo destino celular.
Para verificar esto, los biólogos marcaron químicamente las células en división y las rastrearon. Algunas células marcadas en la etapa de larva persistieron incluso después de 43 días en el adulto, comenzando a producir marcadores moleculares propios de las células nerviosas jóvenes.
Los resultados apoyan la hipótesis de la reprogramación celular, aunque los autores señalan que se necesitan más experimentos para confirmar si una célula se transforma directamente en otra o si pierde su especialidad para luego adquirir una nueva. El Schizocardium californicum es ideal para este estudio debido al gran cambio físico entre su larva transparente de 0,1 mm y su forma adulta de 3 a 4 mm que vive en el fondo marino.